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Por qué cada 23 de Enero los venezolanos celebran su miseria

En Venezuela cada 23 de Enero, la mayoría de los habitantes conmemoran con alegría la caída del mejor gobierno que tuvieron. ¿Por qué?

Las fechas como parte del imaginario colectivo

Llamamos imaginario colectivo al conjunto de experiencias, valores, ideas y lenguajes que definen la identidad de una comunidad. Es definido por los  patrones ideológicos desarrollados por las distintas generaciones que hicieron y hacen vida en una extensión territorial determinada, hilvanando con el pasar del tiempo una suerte de mitología hereditaria, un acervo moral con sus propias nociones de bien y mal, incluidos arquetipos históricos que evocan gloria u oprobio.

Sin el imaginario colectivo, careceríamos de la base fundamental para reconocer nuestra propia idiosincrasia. No obstante, este elemento identitario es sumamente permeable, pudiendo ser influenciado y hasta moldeado por los gobiernos de turno a través de la cultura, la prensa, la propaganda oficial y otras herramientas. Esta condición puede ser aprovechada con miras a un fin mayor, como por ejemplo, la promoción de la integración nacional; pero también como un mero artilugio para la consecución de intereses mezquinos.

En Venezuela poseemos un nutrido, y a veces incoherente, imaginario colectivo. Tenemos una relación íntima con la historia oficial, haciendo propios los logros de héroes lejanos en el tiempo. Se ha difundido el culto a los próceres como una especie de religión laica, que busca inspirar al pueblo llano a través de los hitos heroicos de la guerra independentista. Rendimos honores a nuestros símbolos patrios, y hasta llegamos a ponernos de acuerdo sobre la benignidad de algunos hechos, celebrando la mayoría de las efemérides al unísono.

Lastimosamente, hay sobrados elementos perniciosos sembrados con alevosía en el imaginario colectivo, hablo específicamente de personajes sacrosantos que se nos ha prohibido criticar, y de prejuicios obtusos que responden a la astucia de algunos políticos y no a la rigurosidad histórica. Entre ellos nos topamos con la fecha 23 de enero de 1958, para la masa ovejuna un día de celebración, para los patriotas el inicio de la decadencia.El 23 de enero no es una fecha jovial.

Presidente constitucional de Venezuela (1952-1958) Marcos Evangelista Pérez Jiménez

Presidente constitucional de Venezuela (1952-1958) Marcos Evangelista Pérez Jiménez

El 23 de Enero no se debe celebrar

Tras medio siglo ininterrumpido de gobiernos izquierdistas, se nos ha inculcado a través del sistema educativo la falsa santidad de la democracia y su devenir en la historia de Venezuela. Como panacea milagrosa, la fórmula partidista se nos ha presentado de manera indecente, pues en lugar de mostrarse a través del panfleto político, se nos obligó a digerirla en nuestros libros de texto. ¿Cómo siquiera disentir, si siendo niños, en el aula repetíamos las ventajas de la democracia y condenábamos los “excesos” de la dictadura?

Sorprendentemente muchos disentimos, alzamos la mirada más allá de la tiranía comunicacional y vimos la historia con otros ojos. Nos dimos cuenta poco a poco, que el satanizar de manera tan vehemente a un gobierno pasado y sembrar tanto odio artificial, era producto de un profundo miedo.

¿Por qué entonces ese nombre prohibido, ese tal Marcos Pérez Jiménez, más que repudio inspiraba pavor en la clase política incluso luego de su muerte? Porque aquellos que fueron protagonistas del alzamiento en su contra, han sido incapaces de justificar sus acciones sediciosas. Los socialistas, moderados y radicales, al saberse incapaces de gobernar de mejor manera a Venezuela, optaron por la salida mediocre: sepultaron en un mar de mentiras al legado del Nuevo Ideal Nacional.

Por fortuna la memoria de los pueblos trasciende la historia oficial, y contra toda mentira gubernamental se impuso la tradición oral. Los profetas de aquella Venezuela digna, próspera y fuerte, no fueron políticos vetustos ni libros financiados por partidos, nada de ello.

Aquellos viajeros temporales que traían historias de un país grandioso, donde los criminales construían carreteras y el desarrollo era sinónimo de patriotismo, eran nada más y nada menos que nuestros abuelos. Por ellos supimos que de 1952 a 1958 Venezuela transitó por el sendero de la grandeza, algo que luego pudimos corroborar desempolvando viejos informes y comparando una innumerable cantidad de datos.

Como si de una revelación se tratase, muchos de nosotros comprendimos la triste realidad de nuestro país: la mayoría sigue atada de pies y brazos en una caverna cuya oscuridad repele la luz del conocimiento e impone la ilusión como verdad absoluta. Es tiempo de salir de la caverna y enrumbarnos a la tarea de desmitificar la democracia, de desvelar las mentiras y finalmente restaurar los honores a quienes lo merecen.

El 23 de Enero es una fecha trágica

En esta trágica fecha los inescrupulosos políticos de izquierda lograron alzar a las Fuerzas Armadas en contra del único gobierno verdaderamente futurista que ha tenido Venezuela. Con vítores, los oportunistas de ayer ovacionaron a la demagogia personificada, permitiendo la instalación en los años sucesivos del yugo clientelista.

Celebrar el 23 de Enero es aplaudir el surgimiento de gobiernos dadivosos, que no ven al ciudadano como una persona poseedora de deberes y derechos, sino como una mera cifra llamada elector. Este clientelismo democrático inutilizó la capacidad crítica del venezolano, hipócritamente vendiendo el derecho a disentir como una “conquista”.

La democracia en Venezuela convirtió al ciudadano en un vegetal, que en lugar de desarrollar su propia cultura del trabajo, esperaba con la mano extendida las distintas “ofertas” con las que los partidos compraban su voluntad, semejante al arbusto que paciente espera por la lluvia.

La masa democrática viola la propiedad privada en ausencia de la autoridad

“Como tenemos democracia, ya no tenemos que respetar la propiedad privada”

Socialismo hoy, culpa de la democracia de ayer

La existencia hoy de un gobierno socialista dedicado a la destrucción de la nación, es consecuencia lógica del 23 de enero de 1958. El credo resentido e igualitario del comunismo solo pudo tener eco en un pueblo acostumbrado a la mendicidad política.

Como limosnas, los electores otorgaban el voto al partido que mejor supiera decir las mentiras, que perfeccionara el arte de la popularidad comprada. No fue el mérito, sino el acomodamiento el elemento definidor de nuestros gobernantes. Con tal de hacerse con el apoyo popular, fueron capaces de cualquier política lasciva, como permitir la edificación de esos enormes cinturones de miseria conocidos como barrios.

¿Y de donde venía el financiamiento para semejante prostitución estatal? ¿Acaso de la todapoderosa renta petrolera? Tan solo en parte, realmente los gratos recuerdos de la democracia que hacen a algunos espetar el “cuando éramos felices y no lo sabíamos”, fueron financiados por el remanente de la prosperidad originalmente alcanzada por el nacionalismo autoritario.

Lo realmente trágico en la historia contemporánea de Venezuela, es que los infames, corruptos y nocivos gobiernos demócratas y socialistas debieron su sostenimiento a logros económicos que les son completamente ajenos.

Por ello no nos ha de extrañar el descaro que tuvieron estos seres, de mostrar también como propias las obras originalmente edificadas bajo el Nuevo Ideal Nacional. ¡Qué contradictorio! Los ministros de la democracia, tuvieron que ejercer sus funciones en despachos construidos por manos nacionalistas.

La arquitectura de la época evoca la idea máxima del gobierno: la modernización

Venezuela todavía tiene futuro

Dondequiera que caminemos, las palabras del General Marcos Pérez Jiménez nos vienen a la mente: “mis obras hablarán por mí”. Y no solo sus obras, sino las de toda una generación de emprendedores, futuristas y amantes de la Patria que asumieron el reto histórico de otorgarle a Venezuela un puesto de honor entre las demás naciones.

El concreto nos susurra, esas joyas arquitectónicas que seguimos gozando, ese ideal de seguridad y bienestar por el que seguimos apostando, todo ello nos indica que más allá de los pilares de hierro y los kilómetros de asfaltos vertidos, hubo una idea de modernización y dignificación que hoy seguimos defendiendo.

Los ciudadanos de bien al considerar al 23 de Enero como día de la infamia, trascendemos la arqueología política y aceptamos la responsabilidad de enderezar el rumbo de nuestra nación. No podemos conformarnos con el recuerdo de la Venezuela que fue, debemos fijar como norte la construcción de la Venezuela que será.

El 23 de Enero es el día más trágico para la historia contemporánea de Venezuela. El desarrollo y el ideal de un destino grandioso para nuestra Patria fue subyugado por el fantasma de la decrepitud, la incompetencia, la mediocridad, el igualitarismo…

La naturaleza no miente, la jerarquía y la verticalidad son las bases para mantener cualquier sistema en el tiempo, el pretender ceder el gobierno a manos de inexpertos es comparable, como señalaría Platón en su momento, a colocar un monstruo amorfo llamado populacho a conducir con criterios dispares y siempre improvisados, el rumbo de ése barco en que todos navegamos.

Quiero Libertad y Dignidad, algo que se obtiene viviendo en una Patria que da orgullo, regida por el orden, la autoridad y la disciplina. No una pocilga arruinada en donde todos votan, a modo de placebo adictivo.

Derribemos los mitos, acabemos con las mentiras, transitemos el sendero tortuoso pero honorable de la verdad. Superemos las sombras y mantengamos vivas las luces de una idea que trasciende la individualidad y que nos funde en una misma unidad de destino en lo universal.

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2 comentarios

  1. Miguel Angel Provenzano Rodriguez

    Saludos! Quien es el autor de este artículo?

  2. A veces, el destino pareciera no ser lo suficientemente justo, pero la verdad, es que DIOS permite que las cosas pasen por algo, siento un poco de tristeza por las personas que no supieron defender lo que tenían, pues como expresa DIOS en la biblia, “Mi pueblo es engañado por falta de conocimiento”…También siento lastima porque la mayoría de los venezolanos siguen confiando en personas que no tienen la solución en sus manos, y me refiero a los dos partidos más reconocidos…

    Acaso es inhumano que los presos fabriquen carreteras?? si realmente tenemos sentido común la respuesta es fácil: no!

    “Por sus obras los conoceréis” (La biblia) estoy cansado de ver un país que quiere parecerse a otros mas desarrollados, y tambien estoy cansado de los políticos que se critican entre si, PERO QUE SON INCAPACES DE CRITICAR AL PUEBLO QUE LOS ELIGE POR MIEDO A PERDER VOTOS, LA GENTE TIENE QUE SABER QUE PARA SER UN PAÍS DESARROLLADO SE COMIENZA CON ALGO TAN PEQUEÑO COMO NO ARROJAR UN PAPEL EN LA CALLE…

    El 23 de enero, es el Día mas trágico de nuestra nación pues murió el sentido de pertenencia!

    Para los Cristianos El Señor es nuestro pastor y con El nada nos faltara…(La biblia)

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