• Culturapolitica.net – Civilizando la barbarie

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Certidumbre, importante sinónimo de civilización

Son numerosos los indicadores que podemos utilizar para saber si vivimos en un país civilizado, la certidumbre es uno de los más importantes pero menos conocidos.

Cultura y civilización

La civilización representa la madurez de una cultura y la cúspide cercana a su ocaso. Es un estado de desarrollo cuando el espíritu de la colectividad se sublima a través de las estructuras de cohesión y jerarquía propias del cuerpo social, permitiendo la existencia del orden, es decir, la armonía funcional entre los distintos elementos que conforman la sociedad.

La cultura, como entidad anterior, presenta un carácter activo, de crecimiento vertiginoso y constante ebullición artística. Mientras que la civilización muestra como rasgo más característico, la pasiva estabilidad con la que se desenvuelven los procesos sociales en su seno.

La certidumbre de legar logros a las generaciones futuras es civilización.

En civilización, los logros se conservan a través de las generaciones.

Certidumbre como sinónimo de civilización

Más allá de las formas de gobierno o del cómo está configurada la unidad política, el común de los ciudadanos en la civilización contemporánea percibe la omnipresente certidumbre.

Por certidumbre reconocemos la posibilidad de predecir con acierto el resultado del desenvolvimiento tanto de las instituciones oficiales como de aspectos mucho más generales que de igual modo afectan la vida en comunidad. La relación causa-efecto se simplifica, quedando excluido lo inesperado.

Tales aspectos generales podrían ser el rumbo político del gobierno, los objetivos planteados por el Estado, el respeto a los derechos naturales, el correcto desenvolvimiento de la ciudadanía, el estado de la economía nacional, et cetera.

Podemos ejemplificar la certidumbre con el caso de cualquier ciudadano que cumpliendo con sus deberes, tiene la certeza de tener sus derechos garantizados por el Estado, como la inviolabilidad del hogar cuando no se es partícipe de algún delito.

Dentro del margen de la certidumbre tiene cabida la planificación a largo plazo: una persona o una empresa pueden plantearse un proyecto de inversiones que tengan como objetivos ganancias monetarias en espacios de tiempo prolongados. La seguridad jurídica y económica forman parte de la certidumbre, así como el dulce y reconfortante sentimiento del futuro prometedor. Si se siguen las reglas, no debería existir impedimento alguno para el crecimiento personal.

Certidumbre es esperar puntualidad del transporte público.

La puntualidad del transporte público es una conquista de la civilización.

La incertidumbre como excepción

Incertidumbre, la obvia antípoda del tema que nos compete, solo tiene cabida en casos excepcionales cuando se vive en civilización. Es en la guerra donde naturalmente la certidumbre desaparece, y aún así, este estado caótico es esperado por las fuerzas militares, siendo su máxima la manutención del orden interno en medio del gran desorden bélico. Además, que otra característica de la civilización es la expansión.

Podríamos arriesgarnos a afirmar que ni en catástrofes naturales la certidumbre desaparece del todo, admite un amplio margen de eventos fortuitos, sí, pero incluso en medio de tales desgracias el ciudadano común puede albergar la esperanza de ser auxiliado por las organizaciones de rescate dispuestas por la sociedad.

En certidumbre, la obra de gobierno prioriza la seguridad personal de los gobernados. Las fuerzas policiales y de inteligencia cumplen con sus roles a cabalidad, siendo su eficiencia y eficacia la principal garantía de respeto a la propiedad e integridad física del ciudadano.

Vivir en certidumbre es saberse dueño de los éxitos y fracasos personales: el individuo es el único responsable de su pobreza o prosperidad. Existiendo condiciones justas y pacíficas de convivencia, son las decisiones individuales las que condenan o apremian a la persona. El crecimiento de un negocio dependerá del talento que tiene su dueño para administrarlo, no de la amenaza de una inminente expropiación estatal, o del saqueo.

Un ideal práctico contra la barbarie

Estas líneas desde luego, no están dedicadas a la casta minoritaria de hombres selectos que voluntariamente viven peligrosamente, y para quienes está en la incertidumbre la peligrosa tentación de la gloria. No, el propósito de reflexionar sobre la noción de certidumbre, es dotar al gobernado de un ideal accesible y una referencia cualitativa sobre lo que debe ser vivir en comunidad bajo el imperio de la ley y el orden.

La importancia de rescatar el ideal de certidumbre se nos presenta a través de su ausencia: actualmente existe un vertiginoso número de sociedades cuyos ciudadanos añoran el poder ser dueños de sus vidas.

Son numerosos los países que viven sometidos a la incertidumbre, lugares donde la barbarie se ha impuesto de una manera tan extrema, que nadie sale de su hogar con la certeza de regresar con vida.

Las legiones romanas dieron el ejemplo: para la paz interna se necesita combatir la barbarie.

La obra civilizadora de Roma no fue suficiente, todavía hay lugares sumidos en la barbarie.

No solo la certidumbre desaparece, también la civilización dando paso al yugo de la barbarie. Azotadas por esa sumisión bárbara están las sociedades en donde el cumplimiento de la ley no es garantía del orden. Donde la decisión tiránica del gobernante es suficiente para arruinar los proyectos de vida de una nación.

También en barbarie están sumidos aquellos países donde el futuro se vislumbra con pesar ante la depresión económica y la imposibilidad de ahorro, o donde sea que la delincuencia reine en las calles. La anomia, entendida como ausencia de valores e incluso la carestía de normas sociales, es el fruto de la barbarie.

De no haber certidumbre en tu país, lo único que cabe es indignarse y empezar la exigencia inmediata de un buen gobierno, así tengamos que ensuciarnos las manos y realizar sacrificios para constituir uno. Esto es fundamental, dado que lo que se busca es el mejoramiento de las condiciones actuales.

De lo contrario, nos tocará conformarnos con otro tipo de certidumbre: la certeza de perder toda noción de dignidad, prosperidad, libertad o felicidad en nuestras vidas.

Acerca de Manuel De La Cruz

Licenciado en Ciencias Políticas, amante de la historia y el debate. Me agradan los temas oscuros y las lecturas rebuscadas. Preferiría no tener que asistir al funeral de occidente.
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