El expresidente marxista, Barack Obama, se encuentra de gira en Europa con la única intención de hacer campaña en contra del patriotismo de cara a las futuras elecciones europeas.

El patriotismo y el despertar de movimientos nacionalistas a lo largo de Occidente ha hecho temblar la agenda globalista. No es un secreto que el progresismo ha sumado esfuerzos para arremeter contra las voces disidentes que amenazan el status quo.

Durante una conferencia ofrecida a más de 300 jóvenes en la capital alemana, el expresidente Obama, se dedicó a criticar la aparición de movimientos patriotas y abogar por la migración ilegal que amenaza la seguridad europea. Pretendió proyectar una imagen neutral afirmando que «no podemos etiquetar a todos los que están perturbados por la migración como racistas».

Sin embargo, más adelante, reveló el propósito globalista de su discurso al opinar que «ll nacionalismo, particularmente en el extremo derecho, está resurgiendo, sabemos a dónde nos lleva eso. Europa sabe mejor que nadie a dónde lleva eso, conduce al conflicto, al derramamiento de sangre y a la catástrofe».

Obama irónicamente aseguró enfocar su conferencia con una mirada hacia el futuro, sin embargo, su intervención estuvo plagada de referencias a a miedos infundados sobre el pasado.