La falta de un acuerdo entre Estados Unidos y el régimen persa, así como la insistencia de este por amenazar el comercio internacional a través del Golfo pérsico, ha motivo recientemente al gobierno británico a enviar otro buque de guerra para reforzar la armada naval internacional, liderada por Washington.

Se trata del HMS Defender, un buque destructor tipo 45, que partió de Portsmouth para unirse a las fragatas HMS Montrose y HMS Kent a fin de escoltar las embarcaciones del Reino Unido a través del estrecho de Ormuz.

Una medida fue adoptada después de que Irán secuestrara el petrolero británico Stena Impero, el pasado 19 de julio, bajo el pretexto de «ignorar las normas y reglamentos marítimos internacionales».

Por lo que el secretario de Defensa, Ben Wallace, aseguró que «dondequiera que la bandera roja vuele alrededor del mundo, el Reino Unido se mantiene alerta para proteger la libertad de navegación cada vez que se someta a prueba».

Fuente: RT